Introducción a las Enfermedades respiratorias

Hoy vamos a hacer una toma de contacto con las enfermedades respiratorias. No se trata de dar una Master Class, es solo una introducción a los conceptos más relevantes

Enfermedades respiratorias. Una introducción rápida y sencilla

La primavera la sangre altera… Pero no solo esto: es en primavera cuando podemos tomar con más efectividad todas las medidas preventivas que contribuyan a minimizar el riesgo de contraer alguna enfermedad respiratoria durante el otoño o invierno; épocas del año donde se dan con más frecuencia todo este tipo de enfermedades. Se estima que más de 200 virus pueden atacarnos durante estas fechas (otoño e invierno), por lo que es de vital importancia aprender a protegernos bien.

Si bien es cierto que los virus son los agentes que se aprecian en el ambiente con mayor frecuencia y, por tanto, tienen más posibilidades de atacarnos, el segundo puesto lo obtienen los agentes de origen bacteriano (que pueden producir bronquitis, amigdalitis, etc). En otras palabras: las infecciones de origen vírico son las más frecuentes, pero hay que prestar la misma atención a las infecciones de origen bacteriano.

pulmones

Del mismo modo, el tratamiento para ambos tipos de infecciones es diferente. Las infecciones de origen viral no se tratan con antibióticos. En el caso de las infecciones virales, el tratamiento suele recaer sobre los conocidos medicamentos antivirales, acompañados en la mayoría de los casos de reposo adecuado. Las infecciones bacterianas sí son susceptibles de ser tratadas con antibióticos, cuyo uso es más que recomendable en estos casos. Por todos estos motivos, lo que no debemos olvidar nunca – bajo ningún concepto, es que no debemos tomar medicación sin la supervisión adecuada de un profesional sanitario. Es decir: hay que visitar al médico siempre, aunque los síntomas que tengamos nos parezcan leves o insignificantes.

Clasificación de las enfermedades respiratorias 

Aunque en principio podríamos implementar una clasificación mucho más compleja de las enfermedades que afectan al sistema respiratorio, podemos afirmar que existen dos grandes tipos de enfermedades respiratorias:

  • Enfermedades del tracto respiratorio superior.
  • Enfermedades del tracto respiratorio inferior.

Las enfermedades que afectan al tracto respiratorio superior son las más frecuentes. Desde un punto de vista orgánico, el tracto respiratorio superior está compuesto por las cavidades y fosas nasales, la boca, faringe y laringe.

Como ya podréis intuir, en este grupo se encuentran , entre otras, la laringitis, faringitis, amigdalitis…

El tracto respiratorio inferior está compuesto por la traquea y los pulmones. Las enfermedades del tracto respiratorio son menos frecuentes pero, como contrapartida, son las que tienen más posibilidades de cronificarse. En este grupo se encuadran las bronquitis, neumonías…

Contagio de las enfermedades respiratorias

Durante los meses de otoño e invierno, las bajas temperaturas nos obligan a permanecer mayor tiempo en lugares cerrados y poco ventilados. Esto tiene como consecuencia un incremento de la concentración de más personas en este tipo de entornos. Dicho de otra manera: estamos más personas en el mismo sitio, con lo que la probabilidad de contagiarnos alguna enfermedad de unos a otros es, inevitablemente, mayor.

Vale, pero, ¿las bajas temperaturas no tienen nada que ver? Las bajas temperaturas influyen un poco a la hora de contagiarnos los “bichitos”, pero no constituyen el factor más importante. Las bajas temperaturas pueden atenuar el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, pero no hasta unos niveles que lo hagan inservible.

Prevención

Las medidas para prevenir estas enfermedades son las que todos conocemos:

enfermedades respiratorias
  • Higiene personal adecuada, especialmente en el caso de las manos, con las que nos tocamos con cierta frecuencia nariz y boca. Este se ha revelado como el principal medio de contagio (es decir, el contacto con las manos)
  • Vacunación, algo muy importante en el caso de niños y personas mayores.
  • Si estornudáis o toséis, utilizad un pañuelo y no llenéis de “bichitos” a la persona que tengáis cerca, hombre!!
  • Hay que evitar, en la medida de lo posible, las aglomeraciones.

Del mismo modo, es importante controlar la contaminación doméstica. Es decir, la emisión y existencia en nuestros hogares de partículas que pueden fomentar la aparición de diferentes tipos de enfermedades respiratorias. Entre estas partículas destacan:

  1. Humo: ¿quién no ha sentido alguna vez la sensación de agobio y asfixia cuando ha permanecido más tiempo del necesario en una habitación “ahumada” y poco ventilada?
  2. Partículas orgánicas: emitidas a través de la combustión de material orgánico: carbón, maderas…
  3. Alérgenos: todas las partículas que pueden producir alguna reacción alérgica.
  4. Fibras: aquellas partículas emitidas por materiales de fabricación humana: cementos, compuestos químicos…

En todos los casos será imprescindible vigilar la higiene doméstica y controlar la calidad de los materiales y elementos naturales existentes en nuestra casa, evitando en cualquier caso que desprendan partículas que puedan ser dañinas para nuestra salud, especialmente la de los más pequeños. Las medidas preventivas que podemos poner en práctica son de sentido común, seguro que a vosotros se os ocurren más:

  • Mantener bien aireada nuestra casa, abriendo puertas y ventanas cuando proceda.
  • Evitar la combustión de materiales nocivos dentro de nuestra casa; especial mención aquí al humo del tabaco.
  • Limpiar adecuadamente y con frecuencia los rincones más recónditos de nuestro hogar.

Y esto es todo por hoy. El objetivo es comenzar a introducirnos poco a poco en el “maravilloso mundo” de las enfermedades respiratorias. Poco a poco iremos viendo muchas más.

Hasta pronto.